Deiber_CaicedoDe una rueda de prensa sin mucho que rescatar, porque se habló mucho, pero si dijo poco me quedo con estas dos frases de Lucas Pusineri: “Sigo pensando que todo esto se puede y que hay que seguir creyendo, creo en este equipo y este grupo de jugadores, seguiré insistiendo para que haya buenos resultados”.

“Todas las cosas llevan su tiempo, para mí el camino es este, de trabajo, de la exigencia. Tenemos un grupo de futbolistas que debemos respaldar y consolidar, que ojalá nos den los resultados esperados”

Y obvio, con la preocupación de sentir que nuestro entrenador salió, no sé cómo esté hoy, con una actitud que no coincide con el discurso. Esa impotencia, ese tufo a derrota en su discurso,esa resignación no me gustaron.

Hay que creer, sí, por supuesto. Hay que respaldar a los muchachos, a los canteranos que están respondiendo en momentos en donde los demás se han escondido, también es cierto, pero negarse al hecho de entender que necesitamos jerarquía, liderazgo y peso, más allá de las buenas intenciones, en el plantel, es necedad.

Tenemos un equipo con talento y voluntad, pero tímido y muy callado, no “reviramos” porque, desde afuera, se nota la falta de un verdadero mariscal de campo, alguien que se eche el equipo al hombro, que encare a los rivales y al juez y que le de confianza a los pelaos para hacer lo que les gusta.

Urge cambiar eso. Urge darle un norte al equipo más allá del deseo de “mostrarse” y, por supuesto, con limitaciones y todo, la meta, al menos verbalizada, no puede ser: “llegar a los ocho y después ver”, no, debemos, por lo que somos, ir por todo.

Foto: Dimayor.