Escudo_Deportivo_CaliHace poco mas de una semana debutó Lucas Pusineri como DT en un torneo internacional. Lo hizo con nuestro Deportivo Cali ante el Guaraní de Paraguay por la Copa Suramericana. El equipo venía de derrotar al Cúcuta por la Liga Águila, había un buen ambiente a pesar de saber que la nomina para verse ante los paraguayos estaba disminuida por una justificada, pero a la vez inexplicable falta de jugadores inscritos, otros lesionados y unos mas convocados. Enfrentamos el debut en el torneo con lo que tenemos: un equipo de pelaos. Algo es algo.

Ganamos el partido, sí, gracias a Dios. El equipo lució confundido, atorado, apresurado y tratando de hacer lo que se podía ante un Guaraní (cuarto en su liga que tiene 12 equipos) se paraba bien en el campo. Tuvimos un hombre de más gran parte del encuentro, pero jamás le encontramos la forma, ni desde el banco ni en la cancha, para aprovecharlo. Uno a cero, final cuando pudo ser, debió ser mucho más. Algo es algo.

Durante el fin de semana siguiente y principios de esta semana la Liga se puso al día en los partidos que adelantamos. Algunos pensaron que tras la seguidilla de partidos sin victoria no nos alcanzaría para seguir entre los ocho. Los resultados se dieron (el Señor de los Milagros obrando) y el verdiblanco se sostuvo, es octavo con 20 puntos a 10 del líder. Me sorprendió y no de buena manera, sino de la que da entre tristeza y rabia, ver, leer, escuchar y sentir a caleños, hinchas, “celebrando” ese “logro”. No jodamos, no podemos celebrar no salir de los ocho si nuestro deber es ser, cuanto menos, uno de los cuatro primeros. Pero estamos adentro y pues, algo es algo.

Ese “Algo es algo” que ha acompañado lo hecho por este comité ejecutivo es, para mí, de lo mas dañino que nos ha pasado en el Deportivo Cali.

El “Algo es algo” sugerido desde gente cercana al comité no es otra cosa que un guiño complaciente a la mediocridad, una invitación descarada a mirar para otro lado o, como se ha presentado antes, tratar por todos los medios (incluidos periodistas cuya reputación y credibilidad se perdieron al sonido de los aplausos) de defender lo indefendible, o, lo que es peor, de hacer ver como aciertos los errores cometidos.

A mi décime que “algo es algo” cuando ese “algo” traiga consigo resultados dignos de una gestión seria y profesional o cuando lo que se ofreció a los cuatro vientos sea algo más que eso, viento.

Algo es tener más patrocinadores, mejores ingresos pro publicidad y atraer nuevos asociados desde convenios y beneficios.

Algo es aceptar que en comunicaciones había errores y buscar corregirlos, con velocidad y criterio.

Algo es procurarle al hincha una muy buena experiencia en el estadio mejorando la logística, respetarle la opinión, incluirlo en las decisiones y orientarlas a tenerlos cerca, como motor de todo lo que se mueve desde afuera del club.

Algo es hablar, presentar y manejar la cantera como lo que es: nuestro tesoro.

Lo demás, no sé, se quedó en el papel de la transformación verdiblanca al punto que debió replantearse, menos mal, en un nuevo plan de desarrollo que, como todo plan, no verá resultados inmediatos así la institución reclame victorias tempranas tanto en lo administrativo como en lo deportivo.

Desconocer las dificultades de un club como el nuestro es una necedad, pero pretender ser el salvador de aquello que no necesita ser salvado es una necedad al cuadrado, hay que profundizar en los hechos, en los antecedentes y en la búsqueda de soluciones prácticas, sanas y a favor del colectivo, nunca de lo individual. Ese es el trabajo que se debe realizar, ese en vez de hablar, hablar y hablar.

La hinchada no tiene la culpa de los malos resultados porque los goles los hacen y evitan los del campo, pero darles a los muchachos un ambiente sano de trabajo y desarrollo profesional como deportivo no es solo tarea del fanático sino un deber del dirigente. ¿Lo estamos haciendo? Y no me salgan con que sí, pero… no, acá no cabe el “algo es algo”.

Endeudados, con el capital de trabajo disminuido, con la credibilidad comprometida gracias al ruido hecho a nivel nacional por ciertos asociados y sus amigos con micrófono con quién sabe qué interés, institucional no, por supuesto.

Con mucho ruido y la necesidad de aclarar aquello que no debe ser aclarado, porque se oscurece, así marcha la dirección deportiva. Pero somos octavos, Octavos en la tabla, con la mitad de la llave de Suramericana ganada por la mínima. Menos del deber, creo yo, pero valoremos ese “esfuerzo”, porque, “algo es algo”.

En la tarde noche de hoy habrá asamblea con los asociados que lleguemos a ella, no necesitamos quórum. Hablaremos (ojalá dejen hablar) de los estados financieros, de los resultados de las decisiones administrativas y la reingeniería aplicada, ojalá se justifique cada cargo con resultados positivos porque hay unos que no requieren evaluarse en un proceso, el profesional llega al cargo y hace el cargo, simple.

Habrá discusiones, seguro que sí, ojalá todas con respeto, tendientes a construir y buscando un bien común, así como la defensa de la institucionalidad que es, al final, lo que cuenta, porque como lo he dicho en un par de ocasiones anteriores el Deportivo Cali no tiene apellidos, entonces no necesitamos defensores de hombres sino del club.

Deberemos salir de la Asamblea con acciones medibles más que promesas, con cambios que se vean en el corto plazo en temas administrativos, manejo deportivo y de logística, estos cambios deberán verse pronto, ojalá de inmediato.

Debemos salir esta noche con una institución fortalecida desde nosotros, los asociados que, unidos, sin alimentar intereses particulares, debemos declarar con convicción y lograr mostrar que el “algo es algo” no es para el Deportivo Cali, no, porque para nosotros es Cali es TODO.

Nos vemos en el estadio, nos leemos por acá.