A nadie le gusta perder y menos si la derrota te encuentra al final de un clásico. A nadie le gusta caer y menos cuando sentís que has hecho todo para salir avante y sin embargo estás derrotado. Nos están sobrando palabras y faltando acciones, estamos lejos en eso del dicho al hecho y es un tema que tristemente, se ha vuelto recurrente.

Del partido del domingo en el Pascual es poco o nada lo que se pueda decir sin hablar de merecimientos. Deportivo Cali, nuestro glorioso, buscó el partido, pero no logró encontrarlo. Los primeros minutos fueron del local, el apagón (una vergüenza) en las luces del estadio nos dieron un respiro y desde ahí, a pesar de tener una defensa endeble y un medio sin filtro, logramos controlar el juego.

Para el segundo tiempo las imprecisiones de Matías Cabrera, sumada a la intrascendencia de Rodriguez, la falta de claridad de Mercado y las distracciones de Rentería sumada a la alta eficiencia del escarlata nos dejaron abajo en el marcador por dos goles, en jugadas prácticamente iguales: centro al área y cabezazo al fondo de la red.

Corregir era el camino. Ajustar la marca en el medio, levantar la defensa desde el vamos, invitar con liderazgo a luchar cada pelota con inteligencia y entregarla como seguridad. Eso no pasó. Sigue el Deportivo Cali sin un liderazgo claro en la cancha y fuera de ella sobra la motivación, pero falta, a mi juicio, determinación y fuerza.

Claro, después de la batalla todos somos generales y es muy fácil ser (o pretender ser) DT cuando el resultado ya está y la capacidad de cada uno de los elementos ya se vio. Caer en el “y qué tal si” ya no tiene sentido, no si seguimos con lo mismo fecha tras fecha, diagnostico que es claro, tenemos un solo tiempo para cerrar el partido porque, desafortunadamente estamos dejando 45 minutos para que el rival haga lo que pueda y, duele reconocerlo, quiera.

Somos irregulares, demoramos en leer las acciones de juego e incluso, con todo respeto, hay jugadores que les cuesta entrar en calor y no solo en lo físico, en lo emocional también.

Entrar con la guadaña a destruir, a pedir cabezas o a “liquidar” no vale la pena, el equipo que tenemos es el que la realidad económica y dirigencial permiten. El DT hace lo que puede (aunque sé puede hacer más) con lo que tiene mientras la hinchada sigue sin sintonizar del todo con eso. El llamado a la unión es una tarea difícil, más cuando los llamados a liderar con el ejemplo se preocupan más por el “yo” que por el “nosotros”, pero eso es otra historia, una más trillada incluso que nuestra irregularidad futbolística.

Seguimos entre los ocho. Enfrentamos al DIM, Nacional, Millonarios, Pasto y América en una seguidilla de aquellas por Liga. De los 15 puntos logramos 7, bueno eso no está tan bien. Debieron ser 9 con cara de 12, pero también pudieron ser 6 con cara de 4. Perdón, me excuso, por un momento caí en la maldición del “Algo es algo”, mil disculpas.

Quedan 30 puntos en disputa. Con 15 estamos adentro (otra vez el “algo es algo”, se me está pegando). Estamos por buen camino para lograrlo pendientes de lo que hagamos por Copa Águila al cerrar la llave el jueves 12 ante el Junior. La llave va 2-1 a favor.

Hablemos de lo bueno. El equipo va al frente. Dinenno tiene el récord del jugador de la Liga con más remates al arco y hasta el domingo pasado los centrales sumaban, entre los dos, más de 90 rechazos. Atacamos y nos atacan, pero la diferencia de goles nos es favorable, no tanto como quisiéramos, pero lo es.

Rivera y Palavecino tiene un espacio aparte, los dos se echan el equipo al hombro y aparecen donde otros se esconden y ponen lo que otros no. Notable lo del argentino en la generación de juego y ni hablar lo de Christian en el equilibrio. Necesitan mejor compañía, uno que de verdad desequilibre, como Déiber y uno que de verdad apoye en marca como Balanta o JC Caicedo. Pero el DT no soy yo.

Esto es de mirar para adelante. De hablar de resultados y conseguirlos. De ofrecer trabajo y hacerlo. Dios y la Virgen nos cuidan y nos darán aquello que nos pertenece, pero para ello además de rezar, debemos actuar.

El profe Tanucci (quien hizo las veces de DT en el clásico) declaró en la rueda de prensa posterior que había felicitado a los suyos por el partido y pues bueno, entiendo que en las ruedas de prensa no individualizas ni salís a darle palo al equipo, menos con juego en un par de días, pero de ahí a sentirnos complacidos públicamente por la derrota es otro cantar.  Estamos para sacar puntos, para celebrar victorias, para ganar no para jugar. Estamos para revisar con hechos las intenciones, de buenas intenciones solamente no vamos a lograr lo que la hinchada y el club reclaman, ¿O si?

Igual el equipo no jugó mal, pero sí perdió, mejor dicho, perdimos, porque acá caemos juntos. Pero nos vamos a levantar siempre y cuando sepamos corregir aquello que se ve mal, se sabe mal y/o se hace mal. Se puede y se debe, es cuestión de tener la voluntad.

Vamos Cali, por todo, con toda.

Nos vemos en el estadio, nos leemos por acá.

*Foto: Occidente.co