Esperamos los 90 y más minutos en los últimos cinco juegos por el desempate, pero no, no llego. Nacional, América, Pereira, Millonarios y ahora el Cúcuta en Armenia, cinco empates en línea, siete empates en el torneo, solo dos victorias en nueve fechas, como dice el cubano, no perdemos, pero no ganamos tampoco. Despertáte.

El torneo llegará a la mitad el fin de semana que llega, Deportivo Cali recibe a Alianza Petrolera, un rival con balance histórico desfavorable para nosotros con una necesidad cada vez más fuerte: sumar de a tres.

Podríamos decir que los últimos resultados se deben al parón obligado derivado del COVID-19, pero la verdad es que hemos estado sin definición y adormilados desde la raya hace un rato. Hay decisiones que se comparten y aplauden, como hay otras en las que uno se queda con cuestionamientos que van más allá del amor puro, es decir, se vale dudar.

Sí, generamos opciones, pero no la metemos. Tenemos una defensa que responde, pero el arquero es figura. En el campo entran once, trece, catorce, pero corren cinco… ¿Entonces?

El pasado marte en el empate a tres goles con el Cúcuta, un equipo de la parte baja de la tabla, jugando lejos de su estadio, con saldos grandes en nomina y con un equipo juvenil nos empató el juego cuando lo ganabamos 3 a 1. ¿La razón? Para mi, nos dormimos de la peor manera, decidimos mal, entregamos mal, marcamos mal y no tenemos punch.

Preocupante el llegar al empate cuando se lucha y se tiene la victoria, ya no es solo lo que nos cuesta remontar, ahora toca también cuidarse de que nos remonten y pues, al profe Arias le he admirado la forma como se expresa del fútbol y lo conceptualiza, pero en el Centenario el rival le mete cinco cambios, le pone el juego 3-2, además nos expulsan uno y qué hizo con lo dicho, nada. Se durmió el profe en esa, tristemente. No te pueden empatar un partido así más allá del penal errado. Había que meterle manija al asunto, no llegó.

Pero bueno, el torneo es aun joven, la nomina está, salvo Andrés Colorado expulsado en Armenia, completa esperando a Lizarazo y recordando que Vasquez ya cumplió sanción. ¿Hora falta algo en lo anímico? Pues la verdad a todos nos falta estar en la cancha, en las gradas, pero, ¿será solo eso o es que nos hemos creído el discurso y no nos preocupamos por la acción? Una cosa es saberse ganador y otra es brillar la copa a fin de año, ojo con eso. Las palabras tienen valor en acciones y en el fútbol esas acciones son los resultados, hay que lograrlos, uno a uno es sumar, sí, pero la abundancia y la tranquilidad llegan es cuando se hace de a tres, ¿no?

Corregir antes de recibir a Petrolera. Contagiar, este sí por favor, del impetú de Deiber, la concentración de Gonzalez, la practicidad de Palavecino y el empuje de Vasquez a un plantel al que le urge una sacudida, un “despertáte”

Nosotros como hinchas esperamos, deseamos y no abandonamos, pero no puede ser, no otra vez, que seamos los únicos que sentimos dolor y pena al ver un equipo que se mantiene bien obrando así, como si el no perder fuera suficiente. No me digan que volvimos al “Algo es algo”, ojalá y no. Nosotros no estamos para contentarnos con poco, no, esa fase mediocre debió acabarse ya y si algo de eso queda, estamos mal.

Entiendo que al profe Arias lo sancionaron y que deberá estar alejado de la raya un par de partidos, bueno, que el asistente técnico (Italo Cervino) logre llevar a buen termino el partido, celebremos victorias y recuperemos puestos en la tabla. Ya es hora.

Vamos Cali, con toda, por todo.

Nos volveremos a ver en el estadio, por ahora nos leemos por acá.

*Foto: Futbolred.com